PROCEDENCIA DE LOS DICHOS

refranes.jpg En el día a día usamos muchísimos refranes y otras tantas frases hechas, pero es curioso saber de dónde proceden y el porqué de su nacimiento.

En este post vamos a ver algunas de esas frases y su procedencia.

Son las típicas cosas que puedes usar en tus reuniones de amigos y marcarte un puntillo.

A BUENAS HORAS MANGAS VERDES. Se dice de todo lo que llega a destiempo, cuando ha pasado la oportunidad y resulta inútil su auxilio. Se debe el origen de esta frase a que en tiempo de los cuadrilleros de la Santa Hermandad, como casi nunca llegaban a tiempo para capturar a los malhechores, los delitos quedaban impunes. Los cuadrilleros vestían un uniforme de mangas verdes y coleto. Obedece a la creencia de que los guardadores del orden suelen acudir tarde o a destiempo al lugar donde son necesarios.

A LA VEJEZ VIRUELAS. La viruela o viruelas era una enfermedad vírica contagiosa que afectaba principalmente a niños y adolescentes, y que, una vez curada, dejaba cicatrices indelebles. Por tanto, no era una infección propia de personas de avanzada edad. Esta expresión es el título de una comedia de 1817. Se trata de una obra en prosa que narra las vicisitudes de dos viejos enamorados. Algunos creen que el dicho surgió a raíz del estreno de la comedia en 1824. La frase alude a quienes se enamoran tardíamente y a quienes realizan aventuras no usuales para su edad, siendo éstas más propias de la juventud.

A OJO DE BUEN CUBERO. Esta expresión se emplea normalmente para decir que una cosa está hecha sin medida. Antiguamente, en los diferentes reinos existía una total falta de reglamentación a propósito de los sistemas de medidas. La frase hace referencia a las medidas de capacidad de las cubas destinadas a contener agua, vino u otro líquido. Las cubas eran fabricadas una a una por el cubero, y su capacidad venía determinada por el reino en el que tuviera montado el negocio e incluso por las diferentes normativas de medidas dictadas por los señores feudales.

A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES. Es proverbio que alude a los que medran aprovechando las revueltas y trastornos. la experiencia demuestra que los pescadores cogen mucho más pescado en el agua turbia que en la clara, tal vez porque cuando el agua está turbia los peces no ven los peligros que corren y caen más fácilmente en ellos. De aquí nació el otro modismo: “Pescar en agua turbia”, como sinónimo de hacer su negocio y aprovecharse de un desorden que tal vez se ha promovido con dicho fin. Los griegos decían en el mismo sentido: “Enturbiar el agua del lado para pescar anguilas”, modismo que Aristófanes aplica al mal ciudadano que provoca desórdenes a fin de enriquecerse a expensas del público.

ARMARSE LA MARIMORENA. Describe una gran algarabía, o, mucho alboroto, con disputas, reyertas, voces y golpes. Es común explicar esta expresión de acuerdo con la pretendida historia de una mesonera llamada María, o María Morena. Tabernera de fuerte carácter, regañona y amiga de pendencias. Esta historia sugiere que a mediados del siglo XVI había una taberna en Madrid regentada por esta mujer y su esposo, un tal Alonso de Zayas. Estos mesoneros guardaban el mejor vino para sus clientes distinguidos y ofrecían el de menos calidad al vulgo. En cierta ocasión parece que los clientes se enfadaron y quisieron probar el vino bueno, a lo que la fornida mesonera se negó en redondo. La disputa fue tan fenomenal que no quedó mesa sana ni silla en que sentarse, y los golpes y las puñadas se repartieron con tanto ímpetu que sólo la llegada de los alguaciles pudo disolver la cuestión. La fama de aquella trifulca prosperó y por esta razón se habla hoy de esta mesonera. Ahora bien, a la mayoría de las taberneras y venteras de aquella época se las llamaba María, (como Maritornes) y es el nombre tópico de las mozas de las posadas, también. Acostumbradas al trasiego de huéspedes y viajeros, estas mozas (asturianas, muchas veces) solían envolverse en disputas y querellas con los hombres cargados de vino y con pocos escrúpulos. La expresión, por tanto, bien puede hacer referencia a la esposa de Alonso de Zayas, o a cualquier otra, dado que Marías eran todas o casi todas las taberneras, y “morena” es la forma típica de llamar a una moza española.

ARRIMAR EL ASCUA A SU SARDINA. Aprovecharse de circunstancias favorables o hacer un uso egoísta de determinada situación. Según José Maria Sbarbi, denota la inclinación que todos tenemos a defender lo que nos pertenece o nos acomoda, que no es la misma cosa. Francisco Rodríguez Marín explica a su manera el origen del dicho: Dicen algunos que antaño solían dar sardinas a los trabajadores de los cortijos, que ellos asaban en la candela, en la lumbre, de los caseríos. Pero cuando cada uno cogía ascuas para arrimarlas a su sardina la candela se apagaba, con lo cual tuvieron que prohibir el uso de ese pescado y evitar altercados entre los trabajadores… No obstante, el refrán es muy corriente y no precisamente andaluz. Así pues, en el libro de José Gella e Iturriaga, el Refranero del Mar, vienen dos variantes: “Cada uno lleva la brasa a su Sardina” y “Cada uno, huelga llevar a la brasa a su sardina puesta a asar”, refrán que realmente es difícil incluso de pronunciar.

A TONTAS Y A LOCAS. Según el Diccionario de la Real Academia Española, significa “hacer una cosa con desbaratamiento, sin orden ni concierto” Es frase muy antigua, que se encuentra ya en Don Quijote en los versos truncos, de cabo roto, que dirige Urganda la Desconocida, en la parte poética preliminar de la novela. Por cierto que entonces Cervantes, jugando con el vocablo, emplea esta segunda imagen no sólo como expresión adverbial sino en su simple sentido, llamando tontas y locas a las doncellas que se entretenían en vanas locuras. Algo parecido pasa con la historieta atribuida al dramaturgo contemporáneo Jacinto Benavente, a quien, habiéndole propuesto unas damas que pronunciara una conferencia en un club femenino, allá por los años veinte de nuestro siglo, contestó que no le gustaba improvisar, hablar “a tontas y a locas”, jugando con el sentido literal y el sentido adverbial del vocablo. Sin embargo, hemos de añadir que esta anécdota, como tantas otras, ha sido atribuida a Jacinto Benavente un tanto a la ligera. Aunque es posible que se expresara tan sarcásticamente, es seguro que la frase no era suya. Efectivamente, el licenciado Juan de Robles en su primera parte de El culto sevillano, obra del siglo XVII, escribe, refiriéndose al fraile agustino fray Juan Farfán: “Convidáronle ciertas monjas para predicarles un sermón grave, dándole poco lugar de estudiar. Subióse al púlpito y escusóse de ello y remató la escusa diciendo: “Pero al fin, hoy predicaremos a tontas y a locas, como pudiéramos””. Éste debió de ser un chascarrillo bastante vulgar en los postreros años del siglo XVI puesto que se registraba también en los Diálogos de apacible entretenimiento de Gaspar Lucas Hidalgo (Barcelona, 1605). Y asimismo en Luis Quiñones de Benavente, en el siglo XVII, pues el personaje Cosme dice en su Entremés del soldado: De aquestas palabras pocas no os agraviéis, damas, no; que ya se sabe que yo lo digo a tontas y a locas.

COMER DE GORRA, SER UN GORRÓN. Significa que se obtiene un beneficio gratis y a costa de otro. Los estudiantes vestían capa y gorra y eran dueños de un apetito voraz. Como carecían de recursos y sus familias vivían lejos de su lugar de estudio, debían ingeniárselas para no tener hambre. Uno de sus trucos era colarse en fiestas y banquetes saludando con la gorra a todo el mundo.

COMO PEDRO POR SU CASA. Dícese de la persona que se mueve con desenvoltura en un lugar que no le es propio. En ocasiones tiene un significado peyorativo, porque se trata de un intruso cuya actitud es impertinente, arrogante o excesiva. Un antiguo refrán decía: «Algo va de Pedro a Pedro», y significaba que existen diferencias incluso entre los que parecen iguales. Y otros, también olvidados: ”Viejo es Pedro para cabrero”, “Bien se está Pedro en Roma, aunque no coma”. Todos estos refranes, y otros muchos, indican que Pedro es el nombre que se le da a cualquier individuo, para personalizar las frases hechas, los dichos o los refranes. Con especialidad, Pedro parece representar al dueño o al amo de una casa, como si se tratase de una antiquísima relación de las palabras cristianas según las cuales San Pedro era la piedra angular o primera piedra de la Casa de Dios. Algunos autores, sin embargo, han tratado de identificar a este Pedro con Pedro I de Aragón (siglos XI y XII) aludiendo a un antiguo dicho: “Entrarse como Pedro por Huesca”, aludiendo a la poca resistencia que tuvo este rey en la torna de dicha ciudad.

DAR GATO POR LIEBRE. Si hay algo que ha mantenido la tradición con el paso de los siglos, es, sin duda, la mala fama de las posadas, hosterías y fondas, respecto de la calidad de sus comidas. La literatura universal está llena de alusiones, muchas de ellas irónicas, acerca del valor de los alimentos ofrecidos en ellas. Y era tanto el descrédito de estos lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el que aquellos, parados frente a la carne recién asada, recitaban: “Si eres cabrito, manténte frito; si eres gato, salta al plato”. Por supuesto, este “exorcismo” nunca sirvió para demostrar la veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la expresión dar gato por liebre, que con el tiempo se incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad, bajo la apariencia de legitimidad.

DE PASCUAS A RAMOS. Cuando un suceso ocurre muy de vez en cuando, decimos que pasa “de Pascuas a Ramos”. El dicho alude a la festividad de la Pascua de Resurrección, que tiene lugar una semana después del Domingo de Ramos. Por lo tanto, entre ambas festividades, existe un lapso de tiempo de un año menos una semana.

DORMIRSE EN LOS LAURELES. Antiguamente, a los poetas, emperadores y generales victoriosos, se les coronaba con guirnaldas confeccionadas con hojas de laurel. Pero si después de haber conseguido el triunfo y el reconocimiento general con la corona de laurel, la persona dejaba de trabajar y esforzarse se decía que se “dormia en los laureles”.

ESTAR A DOS VELAS. Se usa para referirse a carecer de dinero y de recursos en general. Son muchas las explicaciones que se le dan a esta frase. Se oye decir que es un símil marinero que como “A todo trapo” o “A palo seco” ha calado en el lenguaje, significando en este caso que la embarcación navega tan solo con dos velas y no utiliza la totalidad de sus recursos. Pero no parece convincente. También se dice que procede del gesto que se hace para demostrar que no se tiene dinero y que consiste en meter las manos en los bolsillos y estirar de los forros hacia afuera volviéndolos del revés. Por la forma triangular que presentan y por el color blanco se les compararía con las velas de una embarcación. José María Iribarren, en “El porqué de los dichos”, afirma que es muy posible que aluda al juego y al hecho de que antiguamente en las timbas de naipes, el que hacía de banca tenía una vela a cada lado para poder contar el dinero. En tal caso “dejarle a dos velas” significaría dejarle sin dinero, en bancarrota. Gregorio Doval, en su “Del hecho al dicho”, que relaciona las velas con los mocos de los niños. De los niños muy mocosos se dice que “están con las velas colgando” -quizás por su color cerúleo, quizás por que los mueve el viento-, niños solos o abandonados que por no tener, no tienen ni quien les limpie los mocos. A este claro ejemplo de pobreza y desamparo habría que añadir el hecho de que la frase “estar a dos velas” suele ir acompañada del gesto de pasar los dedos índice y corazón de arriba a abajo, uno por cada lado de la nariz.

HAY GATO ENCERRADO. Se dice cuando queremos afirmar que hay una causa o razón oculta. Era habitual durante el Siglo de Oro español la utilización de bolsas para guardar el dinero hechas con piel de gato y se les llegó a llamar popularmente con tal nombre. Siendo “gatos” que encerraban riquezas desconocidas.


LAS COSAS CLARAS Y EL CHOCOLATE ESPESO. Cuando desde América, el monje español fray Aguilar envió las primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de congregación al Monasterio de Piedra, para que la dieran a conocer, al principio no gustó, a causa de su sabor amargo, por lo que fue utilizado exclusivamente con fines medicinales. Posteriormente, cuando a unas monjas del convento de Guajaca se les ocurrió agregarle azúcar al preparado de cacao, ese nuevo producto causó furor, primero en España y luego en toda Europa. En esos tiempos, mientras la Iglesia se debatía sobre si esa bebida rompía o no el ayuno pascual, el pueblo discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo: espeso o claro. Para algunos, el chocolate se debía beber muy cargado de cacao, por lo que preferían el chocolate espeso, o sea, “a la española”; para otros, el gusto se inclinaba por la forma “a la francesa”, esto es, más claro y diluido en leche. Los ganadores, finalmente, fueron los que se inclinaron por el chocolate cargado, por lo que la expresión las cosas claras y chocolate espeso se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre. Entre nosotros, circulaba hace algunos años la variante las “cuentas” claras y el chocolate espeso, usada en relación con las deudas (sobre todo de dinero) que suelen mantener las personas.
METERSE EN CAMISA DE ONCE VARAS. La locución tuvo su origen en el ritual de adopción de un niño, en la Edad Media. El padre adoptante debía meter al niño adoptado dentro de una manga muy holgada de una camisa de gran tamaño tejida al efecto, sacando al pequeño por la cabeza o cuello de la prenda. Una vez recuperado el niño, el padre le daba un fuerte beso en la frente como prueba de su paternidad aceptada. La vara (835,9 mm) era una barra de madera o metal que servía para medir cualquier cosa y la alusión a las once varas es para exagerar la dimensión de la camisa que, si bien era grande, no podía medir tanto como once varas (serían más de nueve metros). La expresión “meterse en camisa de once varas” se aplica para advertir sobre la inconveniencia de complicarse innecesariamente la vida.NO HAY TU TÍA. Expresión que se emplea para recalcar que algo carece de solución. Tiene su origen en un ungüento medicinal que en épocas pasadas se aplicaba como remedio para todos los males: la “atutía” o “tuthía”. Mezcla de óxido de cinc y otras sales metálicas, la autía fue empezada a utilizar por los árabes con fines oftalmológicos. El dicho “no hay tu tía”, derivación de “no hay atutía”, se empleaba para indicar que una enfermedad no tenía remedio ni aplicando el citado preparado.PAGAR EL PATO. Este modismo fue dicho contra los judíos. En la Biblia Castellana (1569), se explica así su origen: “Como los vocablos Torah y Pacto, usados por los judíos españoles, el primero por la Ley y el segundo por el concierto de Dios, por los cuales los españoles les levantaban (les acusaban a los judíos) que tenían una Torah o becerra pintada en su sinagoga, que adoraban; y del Pacto sacaron por refrán “Aquí pagaréis el pato”. En cuanto a la palabra Torah, los cristianos dieron en decir que los judíos adoraban en sus sinagogas a una tora o novilla, y en algunas fiestas populares hacían mofa de ella”.PONER LA MANO EN EL FUEGO. La procedencia de este dicho, que se utiliza para manifestar el respaldo total a alguien o algo, se remonta a la época en la que se practicaba el llamado juicio de Dios. También conocida como Ordalía, ésta era una institución jurídica que dictaminaba, atendiendo a supuestos mandatos divinos, la inocencia o culpabilidad de una persona o una cosa, acusadas de quebrantar las normas establecidad o cometer un pecado. Esta costumbre pagana se ejecutaba de formas muy diversas. No obstante, casi todas consistían en pruebas de fuego (sujetar hierros candentes, introducir las manos en la lumbre); si la persona salía de la prueba con pocas quemaduras, significaba que Dios la consideraba inocente y, por lo tanto, no tenía que recibir ningún castigo.  PONERSE LAS BOTAS. Se dice para manifestar lo excelente de un negocio o una comida. En la antigüedad los pobres iban descalzos o calzados con alpargatas, mientras que los ricos llevaban botas, entre otras razones para montar a caballo. De aquí que el hecho de” ponerse las botas” se relacione con algo bueno y provechoso.TIRAR LA CASA POR LA VENTANA. Se dice cuando una persona comienza a tener grandes gastos, superiores a los que acostumbraba. El origen de esta frase se encuentra en la costumbre que existía en el siglo XIX de tirar, literalmente, por la ventana los enseres de una casa cuando a alguien le tocaba la lotería nacional.

TONTO DE CAPIROTE. Frase aplicada a la persona muy necia o incapaz. Según Unamuno, en un artículo publicado en 1923, decía que tonto de capirote “es el que con un capirote o bonete puntiagudo, hace de tonto en las fiestas. Es un tonto de alquiler y casi oficial”.

VE A HACER PUÑETAS. La usamos cuando queremos despedir a alguien con desconsideración. Las puñetas son las bocamangas (la parte más cercana de la manga) realizadas con bordados y puntillas, que adornaban algunas togas. Estos adornos eran realizados a mano con hilo, formando un tejido calado con flores y figuras. Era una labor muy delicada que implicaba la inversión de mucha paciencia y dinero.

**FUENTE: Interrogantes

Anuncios

1 Response to “PROCEDENCIA DE LOS DICHOS”


  1. 1 toni abril 9, 2007 en 6:44 pm

    Interesante

    Y ese de tirarse a la bartola?? a mi se me ocurre pq jajaj


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: